De acuerdo con la segmentación de las épocas de la humanidad
entendidas como “olas” en la visión de Alvin Toffler, a partir de 1950 en un
proceso muy acelerado, hoy estamos sumergidos aún bajo La Tercera Ola, la era de los servicios, que en la clasificación de
Forrester incluye las eras de la Información y del Cliente.
Estamos en una era en la que el conocimiento y la
información en general, está digitalizada; así se genera, así viaja, así
se procesa, así se almacena y así se consulta en prácticamente todos los
ámbitos de la vida de una gran parte de la población, de las empresas, de las
organizaciones públicas y privadas a nivel global.
Esta tendencia sigue consolidándose y en plena expansión
ayudada por cinco fuerzas disruptivas en las que Internet es determinante: la
movilidad, las redes sociales, la nube, el internet de las cosas, así como el
big data, que no es otra cosa que las grandes cantidades de información que se
genera, en forma cada vez menos estructurada, alrededor de las relaciones entre
consumidores y marcas, que ya no solamente incluyen transacciones comerciales,
sino además consideran opiniones, comunicaciones, imágenes, videos, audios,
encuestas, críticas, recomendaciones, preguntas, registros de visitas a
diversos lugares o locales, etc., etc.
Todas estas fuerzas disruptivas están empoderando o facultando a los
clientes hacia lo que en la sección anterior se describió como la Era del Cliente, ubicada dentro de la
referida Tercera Ola de Toffler. Los
nuevos consumidores pertenecientes a la generación Y o de los Millennials
son ya nativos digitales.
Decíamos que solamente serán exitosas en la Era del Cliente las empresas que tomen
riesgos y se atrevan a hacer cosas diferentes, pero que además sean capaces de
innovar sus formas y métodos para relacionarse con sus clientes. Tales
relaciones, así como sus formas y métodos definitivamente en la actualidad sólo pueden darse
y gestionarse apoyados por tecnología, comunicaciones y nuevos sistemas de
información especializados en el manejo de las relaciones con los clientes, que
a su vez fluyen y se interconectan con otros sistemas que en el transcurrir del
tiempo se han ido incorporando a las empresas, de manera que en esta era son parte
fundamental de sus sistemas nerviosos y operativos tales como (y tan sólo por
citar algunos de los ejemplos más representativos):
Planeación de Recursos y Procesos de Manufactura
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MRP II
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Manufacturing Resource Planning
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Diseño / Manufactura / Ingeniería Apoyados en Computadora
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CAD / CAM / CAE
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Computer Aid Design/Manufacturing
/ Engineering
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Planeación de Recursos y
Procesos Empresariales / Gubernamentales
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ERP / GRP
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Enterprise / Government Resource Planning
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Administración de Capital Humano
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HCM
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Human Capital
Management
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Administración de Relaciones con Clientes
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CRM
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Client Relationship
Management
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Administración de Relaciones con Proveedores
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SRM
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Supplier
Relationship Management
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Administración de Cadenas de Suministro
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SCM
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Supply Chain Management
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Administración de Procesos de Negocio
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BPM
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Business Process Management
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Inteligencia de Negocios y Analítica de Información
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BI
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Business Intelligence y Analytics
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Arquitectura
Empresarial
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EA
|
Enterprise
Architecture
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Gobernabilidad, Riesgo y Cumplimiento
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GRC
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Governance, Risk and Compliance
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Herramientas de Productividad Personal
|
Personal Productivity
|
Personal Productivity
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Comunicaciones Unificadas
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UC
|
Unified Communications
|
En términos generales, es con base en estas herramientas
(sistemas de información), o en una combinación o subconjunto de ellas, en las
que se basan los procesos operativos y los flujos de información de las
organizaciones, cuales quiera que sean sus misiones u objetivos, ya sean corporaciones, negocios o empresas privadas de cualquier tamaño, instituciones, área de gobierno, empresas públicas, organizaciones no gubernamentales o sin fines de
lucro, asociaciones, cámaras, etc.
Estas herramientas históricamente se han ido incorporando y
consolidando como parte de la operación de las organizaciones desde los años
50s del siglo XX.
Ciertamente, para gestionar en la Era del Cliente las relaciones con el consumidor a través de los
canales de contacto, así como toda la valiosa información que se desprende de
tales interacciones hasta convertirlas en ventas, luego en servicios pos-venta,
para finalmente cerrar el ciclo de regreso para ofrecer nuevas alternativas más
personalizadas a los consumidores de alto valor.


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