Las palabras que dirigiera Diego fueron pocas, pero
profundas y como un cuchillo que abrieron de tajo mis percepciones sobre el
potencial de las ludotecas y del impacto social que se puede lograr mediante su
difusión y replicación en todo el país.
De entrada, me quedó totalmente claro que la ludoteca no es
un lugar, un local o un mero espacio con un montón de juegos y juguetes donde uno
pueda divertirse y se pueda tomar un café. En realidad eso no es más que la
infraestructura, que adquiere vida a partir de la labor del ludotecario, quien
se encarga, basado en técnicas y conocimientos profesionales, de promover la
participación de los asistentes, integrándolos, creando programas atractivos y
variados, con actividades que sean interesantes, retadoras y que llaman la
atención de quienes asisten, que tienen una aportación a la sociedad que pude
ir desde la integración de grupos juveniles o de cualquier edad en ambientes
sanos, la integración de familias, el desarrollo y educación de comunidades, el
entendimiento mismo de la vida como un juego (como lo comentara Demetrio al hablar
del Patoli, juego que practicaban nuestros ancestros prehispánicos), hasta la
solución de problemas sociales que lastiman y aquejan a las sociedades “modernas”.
En particular me quedé con un punto que desafortunadamente
está “de moda”: el bulling. Y se comentó que precisamente a través de la
infinita gama de actividades y alternativas que da una ludoteca, o bien actividades
colaterales como campamentos o excursiones, para jugar, convivir, educar y
compartir, también se puede incidir de manera directa en la solución de
problemas sociales, y tal es el caso de establecer “terapias” a niños que
sufren y viven día a día el acoso de los “bulleadores”, para enseñarlos a tener
confianza en sí mismos, a expresarse, a defenderse, a compartir y decir lo que
sienten, lo que les pasa, lo que les gusta y lo que no les gusta, así como lo
que desearían que sucediera para sentirse parte de un grupo y de la sociedad a
la que pertenecen.
Ese fue un ejemplo de sólo uno de los problemas que se
pueden atacar con estos espacios y sus actividades. Basta con hacer un rápido
ejercicio de lluvia de ideas y utilizando algunas de las ideas que comentara
Diego el día de ayer, para ver el potencial que tiene la ludoteca como elemento
fundamental en el desarrollo, la mejora social y comunitaria. Así podemos
pensar en apoyo a la desintegración familiar, a encausar inquietudes artísticas
de cualquier tipo, a actividades y educación ecológicas, a actividades
productivas a través del juego (como cocina o repostería, siembra de hortalizas,
elaboración de artesanías y manualidades, floricultura, piscicultura, etc.),
como galería para montar exposiciones de pintura, escultura, fotografía, teatro,
cine, para capacitación en primeros auxilios y ante eventos catastróficos,
regularización escolar, habilidades matemáticas, conocimientos de historia, e
incluso hasta para trabajar en el desarrollo espiritual (no religioso) de los
individuos, en fin, el potencial no tiene límites, se puede enseñar a trabajar,
a vivir y a disfrutar jugando.
Recuerdo cuando estaba chico y acompañaba a mi Papá a sus
recorridos de supervisión en los centros de actividades sociales del ISSSTE en
el DF y las clases que impartía de gimnasia en el centro social del IMSS en
Ciudad Sahagún, Hgo.. Veía que la gente acudía con entusiasmo a sus clases de
danza, de pintura, artesanías, de gimnasia, futbol o béisbol. También recuerdo
el orgullo con el que participaban en las exposiciones que se montaban o en las
demostraciones que hacían de las habilidades adquiridas.
Pues hoy también me resulta evidente, que cada uno de esos
centros que aún existen, ya sea bajo la gestión del IMSS, del ISSSTE, de las
delegaciones políticas del DF, o de ciudades, municipios o estados, a todo lo
largo y ancho de la República Mexicana, deberían contar con una ludoteca y con su
respectivo ludotecario. Pero no solamente los centros de actividades sociales y
comunitarios, además también hoy percibo que los miles de elefantes blancos en
que se han convertido las bibliotecas públicas, y que si bien tienen una
función muy particular que debe perdurar, podrían tener un sutil giro al
agregar a sus funciones las de una ludoteca, con lo cual podría incentivarse
importantemente el interés por utilizar sus recursos, sus instalaciones… y también,
obviamente, sus libros!
Y conforme sigo pensando, sigo visualizando en el panorama
opciones de expansión de este importante concepto. Así surge la conveniencia y
múltiples aplicaciones posibles para contar con una ludoteca en museos,
terminales áreas o camioneras, empresas de cualquier giro, centros comerciales,
universidades y escuelas, oficinas de
gobierno, centros turísticos, etc., etc., etc. Sobra decir el impacto positivo
que esto tendría en incrementar fuentes de trabajo totalmente productivo y cien
por ciento profesionalizado.
¿Dónde está la Secretaría de Educación Pública? ¿Dónde está
la Secretaría del Trabajo? ¿Dónde está la Secretaría de Desarrollo Social? Mmmm….
En fin, lo suyo es hacer política, administrar la burocracia y sus intereses, contener
las presiones sociales, y mal gastar el presupuesto en temas que poco o nada
aportan realmente al desarrollo, como el dar dádivas o dar de comer, en lugar
de “enseñar a pescar”; por el contrario, con sus programas y visiones lo que
hacen es fortalecer los aparatos institucionales, políticos y económicos, favorecer
a la inversión extranjera vendiendo al país y ampliando las brechas sociales, la
pobreza extrema y el estancamiento social, cultural y educativo de la sociedad
mexicana. Podemos dejar que sigan durmiendo el sueño de los justos mientras los
ciudadanos que queremos realmente a nuestro país nos ocupamos de emprender y hacer
gran parte del trabajo que ellos debían facilitar, o podemos también…
presionarlos de muchas maneras para que actúen y hagan su trabajo.
Es por todo lo anterior que ahora no sólo entiendo, sino que
comparto y me entusiasma la pasión de quienes se han entregado en cuerpo y alma
a impulsar el desarrollo de las ludotecas en México, como ya está sucediendo
en varios países en el mundo. Cuenten con mi apoyo, colaboración, energía y
entrega, ya que desde ayer me he unido a la misión, que es sin duda una
sinergia más por México.
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