jueves, 26 de junio de 2014

¿Estás organizando próximamente una convención o junta de trabajo fuera de tus oficinas?

 
Ya sea tu respuesta a la pregunta anterior afirmativa o no, siempre será útil que consideres que en tus convenciones, juntas de trabajo o seminarios a desarrollar fuera de la ciudad donde están ubicadas tus oficinas, evalúes la gran oportunidad que representan los múltiples espacios que quedan de tiempo disponible, que muchas veces son cedidos a los participantes como “horario libre para actividades personales”.
Y no es que esté mal que los asistentes tengan tiempo libre para “andar por ahí”, descubriendo el lugar a donde se está llevando a cabo la reunión, pero reflexionemos un poco haciendo un recuento de cómo se utiliza estos tiempos la mayoría de las veces. En mis inicios creía que esa forma de “matar” el tiempo libre era un asunto únicamente relacionado con la industria de la construcción, pero conforme continuó mi trayectoria fui encontrando curiosas similitudes prácticamente en todas las empresas de giros tan distintos por las que fui pasando y conociendo.
Recuerdo una reunión de promoción para canales de distribución de una empresa que distribuía software, fue en un muy buen hotel, con servicios excelentes, y también con varias oportunidades para los asistentes de contar con espacios de tiempo libre para que lo utilizaran según dictara “su libre albedrío”. Tan estudiado está en qué se usa el tiempo libre (sobre todo el nocturno), que al iniciar la sesión de la mañana siguiente cual fuera mi sorpresa al llegar al salón de sesiones y encontrar unos muy vistosos carritos de paletas heladas, los clásicos que son empujados por el paletero del parque tocando las campanitas mientras anuncia su producto. Sólo que estos carritos en lugar de tener motivos de colores y dibujos de conos con nieves de múltiples sabores, estaban pintados solamente de blanco, eso sí, un blanco brillante y pulcro con una enorme cruz roja al centro de cada uno de los costados, al más puro estilo de una ambulancia de la benemérita Cruz Roja. También, cada uno de los dos carritos que estaban ubicados a la entrada del salón para recibir a los desvelados asistentes, en lugar de paletero estaba custodiado por su correspondiente enfermera, sí  una enfermera muy peculiar, con su uniforme blanco y bien planchadito, solo que la falda tenía un largo un poco arriba del muslo, de manera que las ligas de las medias blancas eran totalmente visibles. Evidentemente la blusa bastante escotada y no podía faltar su blanca cofia también con su cruz roja al centro. También colgaba de su cuello un estetoscopio y llevan su maletín de primeros auxilios, sosteniendo por la parte externa un baumanómetro o manómetro para revisar la presión arterial.
¿Y qué creen que había adentro de los carritos de paletas, ricas paletas de limón o de guanábana para empezar la mañana de presentaciones? Pues no. Lo que contenían los carritos de paletas, mejor dicho de primeros auxilios, era todos los aparatos para suministrar sueros con medicamentos a enfermos canalizados, sólo que en lugar de suero lo que suministraban esos aparatitos era la más helada de las cervezas para salvar la cruz con la que venían cargando los indispuestos asistentes al día de cierre de la reunión. Llevaban su vaso y la edecán, digo la enfermera, de inmediato activaba el suministro de tan preciado líquido.
Los botiquines estaban plagados de aspirinas y de sales efervescentes para “levantar muertos”. Evidentemente era prioritario que todos estuvieran en sus 5 sentidos para poder concluir la reunión y pues al cliente hay que atenderlo cómo se merece.
Y si se trata de empresas, de sindicatos, de reuniones de academia, de farándula, de fundaciones o de congregaciones, normalmente este es el esquema, ese que yo creía que era un mal endémico de la industria de la construcción, pero que equivocado estaba.
Es realmente increíble, aunque si se anticipa a los participantes pudiera no resultar inicialmente como el más alentador de los incentivos para asistir, el hecho de que se pueden incluir dinámicas extra muros, fuera del salón de sesiones, en varios de esos tiempos libre, incluso en la noche luego de la cena o en las tardes libres. Estas dinámicas tienen un efecto superlativo en la integración del grupo de asistentes a la reunión, y se le pueden dar deliberadamente varios sentidos, que además de mantener un ambiente sano, desalcoholizado (y con esto sé que corro el riesgo inminente de innumerables críticas a estas líneas que hoy les comparto!!!) y seguro, pueden servir para asegurar que los objetivos de la reunión se cumplan en su totalidad.
Por ejemplo, estos espacios pueden utilizarse para que la gente que asiste de diferentes empresas pueda hacer networking, o sean o no de la misma empresa, puedan conocerse más en ámbitos recreativos y distintos al laboral o de negocios.
Se pueden también aprovechar  estas dinámicas en los tiempos libres para reforzar en mensaje que se desea transmitir a los participantes con un lenguaje y con actividades totalmente diferente al del discurso o las presentaciones bombardeadas durante todo el día en el salón de convenciones, tales como juegos en jardines o en albercas, rallys para encontrar los mensajes que se desean transmitir, pero compitiendo y jugando.
También en estos espacios de tiempo se pueden plantear dinámicas de relajación, reflexión o retrospección, totalmente orientadas, si el propósito que pudiera buscarse es el de encontrar o resolver situaciones problemáticas o analizar síntomas que están afectando de alguna manera a la organización, o buscar nuevas formas de hacer las cosas. Estas dinámicas pueden dirigirse para que sean desarrolladas de manera individual por los participantes o bien en equipo.
Una opción más es la posibilidad de realizar recorridos temáticos, turísticos o culturales en las cercanías a la sede de la convención.
Pero también esas noches libres del último día pueden convertirse en atractivas cenas de grupo agregando como atractivo dinámicas previas a la cena, donde todos puedan participar en conjunto y desde su lugar de mil maneras. En este caso quienes hayan vivido la maravillosa experiencia de la dinámica de los tambores africanos podrán confirmar que hay gran razón en los planteamientos de incorporar este tipo de experiencias positivas, sanas, seguras y que además agregan múltiples valores de tipo personal, de integración de grupo, de recreación e incluso hasta se puede dar todo un sentido cultural.
Existen mil y una formas y dinámicas que se pueden establecer para convertir estos tiempos libres en tiempos útiles, muy útiles, en una relación de ganar-ganar tanto para la organización que patrocina el evento como para los participantes que lo atienden.
¿Tiempo Libre? ... Existe toda una ciencia para administrarlo y sacarle el mejor provecho.
En Outdoor Experience 4 Productivity tenemos la experiencia y  las dinámicas que te permitirán dar este importante giro para que tu próxima reunión o convención de tu empresa u organización, nunca sea olvidada por los participantes, asegurando con ello el éxito y el logro del objetivo planteado para la reunión y también maximizando  la importante inversión realizada para su realización. Permítenos recomendarte cómo…
Rafael García Rojas V.
Consultor
 

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